jueves, 26 de mayo de 2016

Laura Valentina Tovar Cabrera801 RIO BOGOTA



RIO BOGOTA 

El río Bogotá es uno de los ríos del departamento de Cundinamarca, en el centro de Colombia. Es el principal cauce fluvial de la sabana de Bogotá. No es navegable ni caudaloso. Desemboca en el Magdalena, que llega al mar Caribe. En su cuenca viven unos 9.000.000 de personas, de los cuales 8.500.000 en Bogotá. Tiene una longitud aproximada de 380 km. Presenta altísimos niveles de contaminación. Aunque está contaminado desde muy cerca de su nacimiento, el grueso de los tóxicos y desechos industriales y urbanos se los debe a Bogotá. Desde hace varias décadas se han desarrollado programas e iniciativas para descontaminarlo.

Esta cuenca está conformada por 593 mil hectáreas distribuidas en 47 municipios del departamento de Cundinamarca. Este estudio permitirá ajustar y actualizar el Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca Hidrográfica del río Bogotá.

CUENCA ALTA: 
 Bogotá nace en el páramo de Guacheneque en las proximidades del municipio de Villapinzón al norte deCundinamarca a una altura de 3.300 msnm, recorre la provincia de Almeidas y la Sabana de Bogotá de norte a sur bañando con su agua los municipios de VillapinzónChocontáSuescaSesquiléGachancipáTocancipáCajicá,ChíaCotaFunzaMosquera y Soacha. En la cuenca alta el río tiene un caudal medio de 10 m³/s

CUENCA MEDIA: 
En la ciudad de Bogotá recibe las aguas de los ríos Salitre y el Fucha, así como la mayor parte de los desechos líquidos contaminantes (22 m³/s) y algunos desechos sólidos que lo convierten en un cauce de aguas negras muy contaminadas. Uno de sus principales afluentes es el río Tunjuelo, que nace en el Páramo de Sumapaz en la laguna de Los Tunjos, luego de surtir con sus aguas los embalses de Chisacá y La Regadera desemboca en el Bogotá.
En las inmediaciones de las localidades de Bosa y Soacha recibe además las aguas de diferentes fábricas. El agua del río se usa para el riego en el distrito La Ramada abajo de la ciudad de Bogotá. También se usa para la producción de electricidad en la planta hídroeléctrica de Muña que se encuentra al lado del salto de Tequendama.
CUENCA BAJA:
En la mitad de su recorrido el río abandona la Sabana de bogotâ, deja atrás su caudal apacible y se precipita formando el embalse del Muña, en el poblado de Chusacá en el municipio de Soacha, y después al salto del Tequendama, también en Soacha. En este sitio, el río empieza su torrentoso descenso entre encañonados valles en busca del Río Magdalena pasando por los municipios de San Antonio del Tequendama, Tena, La Mesa, El Colegio, Anapoima, Apulo, Tocaima, Agua de Dios y Ricaute. 

  


CONTAMINACIÓN:Ni los metales pesados que se posan sobre sus aguas ni sus rondas desnudas de árboles le han robado por completo el halo de vida al río Bogotá, que agoniza pero se resiste a morir.
Y sigue sorprendiendo a los investigadores. Esta vez un grupo de científicos de la Universidad de Ciencias Ambientales y Aplicadas (Udca) halló que el afluente sigue siendo el hogar de más de 800 aves acuáticas de 30 especies.Algunas de ellas, incluso, en peligro de extinción.

“El río tiene una gran capacidad de recuperación, todavía da mucha esperanza la cantidad de aves que encontramos”, asegura Loreta Rosselli, coordinadora de la investigación.
El estudio se realizó en un tramo de 165 kilómetros del curso alto del río Bogotá entre el sitio La Tienda, aguas arriba de Villapinzón en la vía Villapinzón-Páramo de Guacheneque, y hasta el puente La Virgen en la vía Suba-Cota.
Esta parte de la cuenca alta del río abarca 19 municipios y como tal sus aguas pasan específicamente por Villapinzón, Chocontá, Suesca, Sesquilé, Gachancipá, Tocancipá, Zipaquirá, Sopó, Cajicá, Chía y Cota.
El Grupo de Sostenibilidad Ambiental de la Udca estableció, a lo largo de este tramo, 16 puntos de muestreo sobre el río y dos sobre humedales asociados, que resultaron de interés por su tamaño (humedal Villamizar en predio de Andean Iron, en Cajicá) o porque se lo solicitó la alcaldía, como en el caso del humedal Los Patos, en Tocancipá.
Las aves acuáticas más abundantes a lo largo de los puntos sobre el río fueron Anates discordes, conocido como el Barraquete Aliazul y Gallinulae melanopes, que alcanzaron más de 7.000 individuos de la primera en época de migración y más de 800 de la segunda. Otras especies halladas fueron la tingua o gallareta moteada, especie críticamente amenazada en el país, y el mosquerito guardarríos.
“El río aún es hábitat suficiente para las aves, pero sería importante saber cómo los metales pesados que encontramos las afecta”, señaló la investigadora.

viernes, 13 de mayo de 2016

El día más caluroso de 2016 en Bogotá - Alisson Fajardo Hernandez 804



El día más caluroso de 2016 en Bogotá



La intensa lluvia que cayó en Bogotá el lunes fue solo una ilusión. Quienes esperaban el fin de las altas temperaturas que ha registrado la capital del país en este inicio de año, deberán seguir soportando los más de 20° que se han presentado en estos primeros 27 días. De hecho, este miércoles,los termómetros de la ciudad marcaron picos de temperatura entre 24.4 grados, en la mañana, y 25.6 a mediodía.


Con dichas cifras, este 27 de enero se consolidó como el día más caluroso del año en Bogotá, y quedó a solo 0,6 grados de sobrepasar la temperatura máxima de toda la historia de la capital del país, que se registró en el mes de enero de 1995. En ese entonces, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) tomó como referencia la temperatura que se presentó en el aeropuerto El Dorado.



Aparte de la temperatura que tuvo Bogotá, que equivale a la de Cali, Medellín o Barranquilla -ciudades que están a menor altitud-, la radiación solar también aumentó. Según el director del Ideam, Ómar Franco, la radiación solar a la que estuvieron expuestos lo bogotanos fue cercana a 1.132 vatios por metro cuadrado. ‘‘Esa radiación se siente a 4mil 500 metros sobre el nivel del mar y Bogotá está a 2mil 600”, explica Franco en diálogo con CM& sobre los efectos de dicha emisión.

El ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, aseguró a su turno que Colombia ha perdido más de 115 mil hectáreas en el país por los incendios forestales recurrentes. La afirmación la hizo durante la jornada de socialización sobre el cambio climático que se llevó a cabo en Villa Pinzón – Cundinamarca, donde además afirmó que el incendió de este miércoles en Puerto López, Meta, sintió la cifra más alta de afectación en un solo día: cerca de 2 mil hectáreas. Por fortuna, el incendio ya está controlado. 




Alisson Fajardo Hernandez   804

martes, 10 de mayo de 2016

      FERIA DEL MEDIO AMBIENTE - sonia pineda 801


(1 Y 4 DE JUNIO)



Se presentaran 100 expositores nacionales e internacionales para hablar de el medio ambiente y acuerdos climáticos 


Donde según el ministro de ambiente seria bueno para fomentar el bueno para impulsar la educación , conocimiento , mejora y trato ante el medio ambiente 

También se darán reuniones departamentales y municipales para hablar de los fenómenos que han venido han atacando de manera drástica el país 


Para hablar de los tratos municipales con otros

Se espera que la juventud asista en la RED NACIONAL DE JÓVENES DEL AMBIENTE
para fomentar el cuidado de este




Resultado de imagen para corferias ambiental 2014                                                         Resultado de imagen para corferias ambiental 2016 cuidado en el medio ambiente
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educación ambiental
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Río Bogotá se usaría para deportes en el 2020, si obras siguen

progreso de la purificación de la cuenca media del rió bogotá 

La historia de Andrés Beltrán resume, en pocas palabras, el antes y después de la cuenca media del río Bogotá. En 52,5 kilómetros, entre Soacha y el Distrito: “Esto por acá se desbordaba cada tanto. Siempre teníamos el riesgo de que el agua se nos metía a la casa. Incluso, con el Ejército llenábamos lonas para que no pasara el agua por el farillón”, recuenta.
Pero, “con lo que han hecho las máquinas ya no se desbordan en invierno. Ya no se vive con ese miedo de que se nos meta el agua al barrio”. Vive en la calle 39 con 15, del vecino municipio. Se refiere al plan de adecuación hidráulica que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ejecuta desde hace dos años. Desde la calle 80 (en la capital) hasta el meandro San Nicolás (Soacha).

El proyecto cuenta con una inversión de 90 millones de dólares, los cuales se han destinado, más que todo, al dragado y compra de predios. Con las acciones, el cauce pasó de tener 30 metros de ancho a 60 metros, lo que explica la apreciación de Andrés. El agua cuenta con más espacio para ocupar, antes de desbordarse, si hay crecientes por efecto de las lluvias.
En total, la CAR ha adquirido alrededor de 6 millones de predios, la mayoría de los cuales pertenecían a agricultores y ganaderos. “Vieron que lo mejor para conservar el resto de sus tierras, sin inundaciones, era respetarle el espacio al río. Por eso la mayoría vendió de forma voluntaria”, afirma Néstor Franco, director encargado de la corporación. En ese espacio adquirido se removió la tierra y se despejó el terreno que hoy sirve de berma (espacio inundable, entre el cauce normal y el farillón).
En 52,5 kilómetros continúan trabajos que amplían los bordes del cauce. El dragado está prácticamente finalizado. Fotos: Mauricio Moreno / EL TIEMPO
Recorrido
Un viaje en lancha muestra la situación del caudal desde su superficie. Se parte desde el meandro El Cigarrillo, en la localidad de Fontibón. Pronto se nota la escasez de ganado y la inexistencia de cultivos junto al río. Tan solo unos pequeños propietarios, que se resisten a vender sus tierras aledañas, están en etapa de expropiación. En todo caso, si hay una creciente súbita y descontrolada, esas pocas vacas que pastan junto al agua serían las primeras ahogadas, explican los técnicos.
Más abajo, en la zona que delimita a Bosa con Soacha, punto donde el río Tunjuelito se descarga sobre el Bogotá, se ven los únicos tramos de berma húmeda, aunque sin inundación. Ingenieros de FCC, contratista de la CAR, explican que “esto se debe a los incrementos del caudal en el río Tunjuelito, que entre sábado y domingo aumentó hasta 1,5 metros su nivel”. Precisan que históricamente esta zona quedaba anegada con la descarga que traía el afluente.
“Si logramos, con el Distrito, poner en funcionamiento los interceptores (que limpian las aguas) de los ríos Tunjuelito y Fucha, la cuenca media del río Bogotá será navegable en 2020, con agua que no ponga en riesgo la salud. De esa manera se podrán adelantar actividades recreativas activas (como deportes acuáticos) y pasivas”, señaló Franco.
Para llegar a ese punto es necesario adecuar, al menos, la planta de tratamiento de aguas residuales Salitre (en la calle 80), que cuenta con 450 millones de dólares facilitados por el Banco Mundial. La adjudicación de esta se hará en octubre y contará con cuatro años de construcción, más un año de operación.
Mientras, las inundaciones seguirán bajo relativo control. Pero el olor que se percibe, que sin ser insoportable es molesto, seguirá impidiendo que los bogotanos miren hacia el río.
Se mantiene la vigilancia
Javier Pava, director del Instituto Distrital de Gestión de Riesgo y Cambio Climático (IDIGER), advirtió que las acciones preventivas continúan. Aunque el Distrito no tiene ninguna alerta activada (a diferencia de municipios de la parte alta de la cuenca como Choconta, Suesca y Sesquile) sí “estamos muy atentos a las zonas de Tunjuelito, Bosa, Ciudad Bolívar y Kennedy, que son sectores críticos en caso de crecientes. Los comités locales de riesgo están activos desde hoy (ayer), ante el anuncio del IDEAM de que las lluvias continuarán esta semana”.
Felipe Motoa Franco
Redactor de EL TIEMPO
Contáctenos en Twitter @felipemotoa
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LAURA VALENCIA URIBE
801